25.2.10

¿La octava maravilla del mundo?


Pensando en vos, en ellos, en aquellos y demás llegué a la conclusión que sea donde sea siempre es lo mismo.Pocos, o nadie, serán quienes prioricen el lugar por sobre el hecho. Cada protagonista recordará el lugar como el más especial del mundo...

Pudo ser frente al Obelisco de la 9 de Julio, delante del Taj Mahal, al costado del Monumento a la bandera en Rosario, bajo un brazo del Cristo redentor en Río de Janeiro, en un banco de la Basílica de Luján, a la sombra del Coliseo romano, mirando un tucán en un corredor de las Cataratas del Iguazú, a los rayos del Sol que calientan las Pirámides de Giza, inmersos en el frío que se le escapa al Glaciar Perito Moreno, en lo alto de Chichén Itzá o el Cerro de los 7 colores, junto al Faro del Fin del Mundo, el algún kilómetro desconocido de la Gran Muralla China, en algún punto de mi Banfield o en esa esquina que desde hace meses tiene un edificio que espera ser terminado, donde finalmente ocurrió.

Pero... ¿Qué importa donde? El primer beso fue ahí y ese lugar es nuestra octava maravilla del mundo.

23.2.10

Boxeando...


Parado sobre la colchoneta, encerrado entre las sogas. Un ring reluciente es el que me alberga esta noche, las manos enterradas en esponjosos guantes rojos y fuera del cuadrilátero decenas de caras conocidas y desconocidas a la vez, la tuya y la de tu ausencia en la misma butaca.

Por fin, el valor es el suficiente como para mirar al rival y eso es lo que hago. En la otra esquina el panorama era desalentador: gigante era el contrincante, vestido majestuosamente con la bata negra y guantes dorados.

Cruzamos miradas sin intención, sonrió y al no poder sostenerle la mirada posé mi vista en un colgante que confirmaba mis temores: nadie fue capaz de vencerlo. Estaba asimilando la idea de que había escasas (casi nulas) posibilidades de salir victorioso cuando sonó la campana y la pelea se daba por empezada...

Recibo el primer golpe y luego un amigo en malas andanzas, un padre fallecido en un accidente, declaración de enfermedad terminal a la abuela, el tío se quedó sin empleo, la buena suerte abandonó a mamá, un hermano que decidió probar suerte en otro horizonte, los estudios no van como quiero y un nuevo golpe en mi mejilla que me tumba sobre la lona,

Abro los ojos. El sudor sobre mi frente es real pero tu foto sonriendo desde la mesa de luz y, por sobre todas las cosas, el radio reloj indicando las 3:23 AM me devuelven la paz. El cansancio decidió jugarme una mala pasada y se aprovechó de mi vulnerabilidad en los sueños. Ahora, con la respiración retomando su ritmo normal, decido apoyar una vez más la cabeza en la almohada e intentar soñarte a vos que logras arrancarme una sonrisa con tanta facilidad.

14.2.10

Breves palabras para un efímero instante.


Instante mágico es aquel que continúa a la despedida. Claro, hablando de despedidas cálidas no de esas que traen consigo bronca, insultos y algunos objetos desparramados por el suelo.

Ese instante donde después de un abrazo, beso y soltarnos las manos cada uno da media vuelta, sonríe y se va, tarareando bajito alguna canción de amor.

Después de pasar una tarde con vos esto es lo que queda del joven que soy: una sonrisa, una melodía bailoteando en el balero y las ganas de volverte a ver.


12.2.10

San ¿qué? ... Aaah, Día de los... -Si si de esos.


Un anciano socialista, que no olvida algunos de sus ideales, y un joven con buen pasar amoroso se encuentran en el "Café del interior" y de la charla surge algo así:

Trece de Febrero y la vidriera de este modesto café se encuentra forrada en tonos colorados, con formas de corazones y promociones para dos. Promediaban las seis de la tarde, el sol caía tras los edificios de la vereda de enfrente y los charlatanes hacían su pedido: un "Cuba libre" para el socialista y un café con doble crema para el enamorado.

Invento del capitalismo, es lo que no paraba de rebotar en la sien del viejo. Día para demostrar todo lo que no me sale el resto de los trescientos sesenta y cuatro días del año, pensaba el muchacho.

Un trago a sus bebidas y la charla sobre banalidades avanzaba mansamente, las miradas se cruzaban sin intención alguna: sinceridad a ambos lados de la mesa. Una antigua exposición sobre los valores e ideales del socialismo, casi extinto, y unas ilusiones puestas en el día siguiente son las que chocaban con furia en el centro de la mesa, a la altura de la cabeza. Claro, no se veían, los humos de la pipa y el cigarrillo hacían de pantalla.

Un impulso recorrió velozmente los músculos de las piernas del joven ex-atleta, un pequeño salto fue lo que siguió y ya estaba de pie: en medio del salón, con brillo en los ojos e ideas claras...

¡Escuchen! ¿Saben que este viejo loco tiene razón? El catorce de febrero no es más que un catorce de febrero. Postales, flores, corazones de lata, plástico y cartón, promociones para dos y mucho más son creación de quienes buscan engrosar su capital. Yo me di cuenta que a Valentín hay que dejarlo descansar en paz y que mi día de los enamorados fue el cinco de Agosto en ese abrazo interminable, el veintitrés de Marzo en ese pasar de mi pulgar por su mejilla, el diecinueve de Noviembre en ese beso cálido y el resto de los días del año que pase junto a ella, a quien ya mismo voy a buscar...

Y se fue, no volvió al café y nadie más lo vio... seguramente disfruta de los trescientos sesenta y cinco días de los enamorados que tiene el año.

6.2.10

La parca estuvo cerca...


Afuera todo es húmedo. La lluvia que ahora resbala sobre el auto se encargó de empapar todo lo que se interpuso en su camino. El pasto brilla a causa de las gotas que lo cubren y el ganado busca un refugio que no existe. Arriba el cielo es tan gris como el asfalto sobre el que marchamos.

Adentro un clima cálido con un disco sonando agradablemente y conversaciones cruzadas entre los pasajeros. El vidrio empañado sirve a modo de papel y escribo la inicial de ella, la borro, la vuelvo a escribir y miro hacia el cielo sin celeste, sin sol.

Es en ese preciso momento donde se produce un "click" en mi cabeza, es en ese momento donde le busco una explicación a la falta de sol. Y aparecen ellas, no se si son la explicación, pero aparecieron justo en este instante. Con sus túnicas negras, como un ejército. Parcas a un lado y otro del camino, debatiendo, eligiendo, haciendo de estrategas para alcanzar el mejor botín posible. Líder debe ser aquella que lleva un reloj de arena, esperando que se termine para elegir a quien se le acabó la estadía en este mundo.

El momento ese llegó, un auto familiar que avanzaba en sentido contrario al nuestro es el elegido. Un charco sobre el asfalto, un conductor que pierde el control de su vehículo y el impacto contra un poste de luz... Desconcierto, silencio y un cielo que llora con rabia.

Ambulancias, sirenas y un claro de luz que desciende en el medio del campo. Debe ser el camino por donde andan subiendo aquellas almas inocentes que la parca decidió llevarse. Esta vez no hay culpables, sólo un capricho inexplicable que decidió llevarse a papá, mamá y el varoncito, dejando a la nena sola en este puto mundo. Será que era una presa demasiado fresca con sus cortos 6 años.

Vuelvo a buscar a la caprichosa muerte y ya no está, no hay rastros salvo aquel reloj de arena que en medio de la hierba inicio un nuevo conteo ...