1.2.10

Andate a dormir vos (Especial de Verano II)


Parece que dormir es justamente lo que no está en los planes de mi cuerpo esta noche. El segundo intento fallido lo confirmó y es por eso que me dedico a escribir unas líneas. Siempre es bueno renovarse y escribir en estas condiciones sin duda es algo nuevo para mí.

El viento sopla de frente, estrechando los pantalones contra mis piernas, acercando el sonido de algunos grillos que se esconden entre los pastos y alejando unas oscuras nubes de tormenta.

Al frente puedo ver la inmensidad del horizonte donde cielo y mar se funden en un sola cosa. El ruido de las olas al romper no es comparable a ningún disco escuchado antes mientras escribía, es la armonía perfecta entre sonido y silencio.

Tal vez no sea la mejor noche para sentarse de cara al mar y escribir, pero algo me lo pedía. Será aquella mujer que se fue de mi vida hace unos meses y hoy me sonríe desde todas y cada una de las estrellas. O será aquella muchacha a la que hace unos instantes le deseé "Buenas noches" y ella a la distancia, por pensar en mi, me mantiene despierto.

Sea quien sea la que hoy me invitó a escribir, le estoy agradecido por darme el impulso necesario para esta nueva experiencia. Ahora, con el deseo cumplido, con las ganar de escribir frente al mar ya extirpadas me voy lentamente. Como esa pareja que camina metros allá, buscando el lugar adecuado para una demostración de amor o como aquél perro vagabundo que busca un simple refugio frente al frío de la madrugada.

No se como quién, pero me voy, voy yendo despacio antes de que el sol asome su sonrisa, feliz de encontrarme una vez más esperándolo a él.


Sin compañía (Especial de Verano I)


Cuando no compartís gustos pasan estas cosas, te quedás solo momentáneamente. es algo que supongo natural y de lo que no se salva nadie, pero con un departamento vacío (o lleno de sombras) se abre el camino al bajón.

Hace unos minutos atrás, compartía la mesa con amigos y ahora sólo me acompaña un disco nuevo en el reproductor y un paquete de galletitas húmedas. el cambio de situación se lo debo a la simple razón de no compartir los gustos.

Música bailable, lugares repletos de gente ( y no precisamente por entradas a bajos precios) y una dosis de alcohol son los factores que hoy me alejan de mis compañeros de ruta.

Me complace pensar que esto no me pasa sólo a mi sino que esta situación la padece todo aquel que tenga un gusto o preferencia por algo y esos somos todos.

Le pasa al que no juega o ve fútbol, al que no sale a bailar, al que le gusta leer, al que prefiere quedarse en casa un sábado a la noche, le pasa a todos ellos y esta noche llegó mi turno.

Mi cable a tierra es la transferencia de tinta a papel y será por eso que les conté lo que sucede a mi alrededor. Todo parece triste pero no cambio por nada esta libertad que me da pensar y elegir. Poco de literatura y mucho de descarga hay en estas líneas pero recomiendo no seguir a la manada sino seguirse a uno mismo.

12.1.10

Distancias temporales


Nunca le tuve miedo a la velocidad y esta vez no será una excepción. Recuerdo infantiles veranos donde mamá le suplicaba a papá que descienda la velocidad y yo disfrutaba de ver el ganado y los árboles pasar a toda velocidad por la ventanilla del automóvil.

Que vamos rápido dirán algunos y puede ser que tengan razón, pero a mi no me asusta. Me gusta este vertiginoso ritmo, vernos en cada rato libre, pasar tardes hermosas juntos, empezar a conocerse y, consecuentemente, a quererse.

Un viaje agradable es el que vamos viviendo pero sin querer y sin poder impedirlo llegó el momento de dividir caminos, aunque sólo sea por unas pocas semanas. Una camioneta me llevará hacia un destino que reconozco como lo más parecido al paraíso y a vos, barcos y aviones, te depositarán en parajes desconocidos del continente.

Que despejar la mente y salir de la ciudad es lo más ansiado no lo dudo, pero habrá que pagar un peaje un tanto costoso: poco menos de un mes pasó desde aquel primer encuentro y poco menos de un mes será el tiempo que pasaré sin los besos, abrazos y caricias que me regalás en estas tardes de verano.

Me voy yendo cada día un poco más pero siempre esperando ese día en que pactemos un nuevo encuentro para reencontrarme con vos, conmigo y con nosotros.

8.1.10

Pretemporada


Será porque es verano que hay ganas pero no ideas. Tal vez, por fin le di vacaciones al cerebro. El calor me agobia en esta habitación sin ventilador y aún así no quiero otra cosa que estar acá. Hace días que no tengo un rato para sentarme en mi escritorio y delirar, y por esa razón será que hoy ninguna condición climática me lo impedirá.

Un nuevo correo electrónico recibido acaba de desviar mi concentración y las pocas ideas ordenadas que tenía acaban de huir. Es tiempo de pretemporada, de trabajar para lo que se viene.

Así mirando al horizonte puedo ver unos desafíos interesantes que me abren sus puertas y me invitan a una lucha cuerpo a cuerpo, donde vale todo y las posibilidades de empate son casi nulas.

Un campeonato de fútbol con amigos en donde habrá que soportar las cargadas por las derrotas sufridas en los anteriores dos años, un trabajo que espero encontrar, una carrera universitaria que espera seguir tomando forma a pasos acelerados como hasta ahora y una compañía especial con quien se espera un vínculo aún más fuerte.

Como verán preocupaciones son las que sobran en esta vida y se debe tener en cuenta que, la mía, no es para nada dura. No hay más ideas y no vale la pena forzar la imaginación. Es preferible colocarle el punto final a este texto y así dedicarme a pensar en la estrategia, las pretensiones laborales, los objetivos académicos, en ella y ¿por qué no? también en las vacaciones.


5.1.10

Siguen ahí



Días atrás las copas chocaban unas con otras y un nuevo calendario, en el escritorio, ganaba protagonismo mientras otro era arrojado con ganas hacia el interior del cesto de basura. Tal vez en esa energía, estaba el deseo de que el 2009 se vaya por completo y el 2010 pueda iniciarse sin la sombra de su antecesor.

Las primeras noches del año, con una luna casi llena, ya son parte del pasado y no quiero apresurarme pero un rápido análisis revela que aquel calendario gastado dejó solo los recuerdos indispensables y el camino libre para un nuevo período de igual duración que con ansias espero que sea mejor.

Una nueva agenda vacía no se cansa de remarcarme que todo vuelve a ser nuevo. Las tardes otra vez están libres esperando que les designe su destino, las mañanas no tienen parciales por los que preocuparse y las noches aguardan que una birome las marque estableciendo si habrá una fiesta, una cena o un carnaval.

Ustedes, lectores con los que tengo distinto tipo de unión, son los que están presentes agenda tras agenda, calendario tras calentario y son a quienes les pido una mano para llenar cada día de este año y hacerlo inolvidable y especial como ustedes lo son para mi.